Cómo reducir el ruido y cuáles son sus consecuencias ambientales

Reducir el ruido que nos rodea ha sido siempre una misión casi imposible, sobre todo si vivimos en una gran ciudad. Uno de los graves efectos que provoca el ruido son los problemas de salud en las personas, constituyéndose un factor ambiental que hay que vigilar muy de cerca.

Tras muchos años sin prestar mucha atención, fue con la norma actualmente vigente que encabeza en la Unión Europea en la lucha contra este ruido ambiental, la que dio lugar a la Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de junio de 2002 sobre evaluación y gestión del ruido ambiental.

Su objetivo es establecer las medidas comunitarias adecuadas para luchar contra las principales fuentes a corto, medio y largo plazo, donde cada país establece en base a sus circunstancias y niveles de ruido un mapa cartografiado de las zonas más sensibles.

Nuestras sociedades son cada vez más ruidosas, entre otros extremos por las nuevas formas de ocio, la industria, y poco respetuosas en general con el «derecho a no ser molestados». Tan solo necesitamos un poco de sentido común y ponernos en los zapatos del otro, para darnos cuenta de que hay que tener unos límites éticos.

Los principales factores que dan origen a este tipo de contaminación en el medio ambiente son: Actividades antropogénicas del ser humano y sobrenaturales, el transporte y el tráfico. También el sonido de los semáforos, la música alta, industrias y fábricas. Además los aviones, barcos, obras públicas, construcción de edificios, gritos de los transeúntes y las alarmas.

Hoy día el progreso ha traído muchos problemas de contaminación acústica y para reducir el ruido ambiental hay muchas propuestas en el mercado, desde materiales que aíslan estructuralmente un edificio a elementos decorativos como las cortinas acústicas, confeccionadas para absorber el sonido de manera eficiente.

Los materiales absorbentes han cobrado mayor protagonismo hoy día con nuevas fibras textiles que mejoran la calidad acústica de un recinto cerrado, no solo acortan las ondas sonoras reduciendo los tiempos de reverberación, sino que protegen del fuego por sus capacidades ignífugas, pero al mismo tiempo ofrecen un plus de opacidad, de esta manera en lugares donde la contaminación lumínica es excesiva, nos protegen de los rayos solares, ahorrando en gasto energético como por ejemplo la refrigeración en verano.

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Cortinas acústicas para reducir el ruido